Escondido bajo una hoja de periódico me miraba infinitamente,
Yo lo esquivaba con una serie de grotescas acciones,
pero él, no se rendía, simplemente con una perspicaz sonrisa
hacia que mi ansiedad me invadiera por completo.
Me levante de la incomoda silla, deje un billete sobre el café y me fui.
Él salio corriendo hacia mi,
me agarro del antebrazo, me miro fijamente a los ojos y me dijo:
Solo quiero una sonrisa, una mirada,
abrázame fuerte y podrás irte sin pretexto alguno.