domingo, 13 de abril de 2014

Ajedrez.

Pasan las horas y es paradójico que tu estés detrás de ese espejo y yo al lado contrario, ¿esperando o pensando qué? Escucho infinidad de voces que pasan por mi cabeza, mientras mi habitación en medio del silencio, me atrapa en sus mortíferos brazos, absorbiendo mis ganas de vivir, congelando mi cuerpo al punto de entrar en un sueño con los ojos abiertos que me dan la razón para aborrecer a los bípedos. No es como los cientos de libros que te hacen volar incesantemente, al final solo son producto de la mente desquiciada de un loco más. Observa cuidadosamente, las intenciones de esos individuos,con sus ojos grandes y angelicales, sus risas tiernas y esas palabras que te hacen subir en un instante al espacio sideral. Me pregunto ¿de eso se trata? De juegos interminables que vienen y van, de bípedos frágiles, otros fuertes, unos inteligentes, otros más bien astutos, ¿es eso? Tácticas para sobrevivir. Así que... ¿Darwin tenía razón o estaba equivocado?

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