Pasan las horas y es paradójico
que tu estés detrás de ese espejo y yo al lado contrario, ¿esperando o pensando qué? Escucho infinidad de voces que pasan por mi cabeza, mientras mi
habitación en medio del silencio, me atrapa en sus mortíferos brazos,
absorbiendo mis ganas de vivir, congelando mi cuerpo al punto de entrar en un
sueño con los ojos abiertos que me dan la razón para aborrecer a los bípedos.
No es como los cientos de libros que te hacen volar
incesantemente, al final solo son producto de la mente desquiciada de un loco más.
Observa cuidadosamente, las intenciones de esos individuos,con sus ojos grandes y angelicales, sus risas tiernas y esas palabras
que te hacen subir en un instante al espacio sideral. Me pregunto ¿de eso se
trata? De juegos interminables que vienen y van, de bípedos frágiles, otros
fuertes, unos inteligentes, otros más bien astutos, ¿es eso? Tácticas para sobrevivir. Así que... ¿Darwin tenía razón o estaba equivocado?
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